Cristóbal López a.k.a Kerbcrawlerghost

Cristóbal López, es un ilustrador chileno que trabaja con una línea muy definida: la iconografía satánica y lo blasfemo. En Blasfemia.cl no podían faltar sus ilustraciones y quisimos saber un poco más de él y su trabajo.

¿Cómo llegaste a la ilustración?

 

Cuando era chico estudiaba en el liceo experimental artístico, pero mi verdadera formación como dibujante fue a través de mis hermanos mayores. En cuarto medio entré al ciclo básico de artes visuales en la Universidad de Chile y alcancé a cursar primer año de pintura en el mismo lugar, (no terminé).

Luego de eso pasé a trabajar en publicidad y cine haciendo storyboards. Mi primer trabajo remunerado fue hacer el storyboard de la película “Machuca” de Andrés Wood y desde ahí se me pasaron volando 13 años trabajando para la publicidad, trabajo que aún hago pero que detesto. Recién el 2015 después de una enfermedad, volví a hacer un trabajo más personal. Comencé con la cuenta de Instagram el año pasado y se transformó en una plataforma de exposición que para mi sorpresa ha crecido orgánicamente más allá de lo esperado. Actualmente no participo de la escena artística local, me siento más cercano a la movida de los tatuadores chilenos que a la de los artistas visuales, pero no descarto la posibilidad de comenzar a exponer próximamente.

Tu trabajo tiene una línea muy definida. ¿De dónde surge la inspiración para ilustrar mujeres desnudas y baphomets de forma tan blasfema?

Bueno mi inspiración en torno al imaginario “Blasfemo”, viene influenciado principalmente por mi gusto por el arte medieval; “el Bosco”, “Pieter Brueguel (el viejo)”, Durero y otros artistas posteriores que abordan temas religiosos, folclóricos y míticos, como Goya, Gustave Doré, Louis Moe y Theodor Kittelsen. Siempre tuve interés como dibujante en el realismo académico y principalmente el paisaje y la figura humana, pero he derivado en la iconografía satánica un poco por accidente y en gran parte motivado por mi esposa que es una erudita del Black Metal noventero, de la filosofía y la mitología pagana. Por otro lado es consecuencia del resentimiento con mi trabajo como dibujante en publicidad, es como un exorcismo de esta, he dibujado tantas veces a Tonka y al guatón Francisco que ahora solo veo demonios y rameras.

¿Qué ideología, pensamiento o manifestación crees representar con tu trabajo?

No creo en nada, mi pensamiento se acerca más a la filosofía y la ciencia que a la religión. Me gusta la idea del demonio como un personaje antagónico a la moral, representa para mí la pasión, la creatividad y el pensamiento… básicamente un símbolo de libertad ante todo. Sin embargo respeto las creencias de la gente, no así las instituciones religiosas, que “gracias a dios” están en decadencia ya que el argumento de la fe ya no se sostiene en estos tiempos de hedonismo y consumo, al menos en occidente. Pero no es nada de eso lo que me lleva a dibujar sobre este imaginario, el verdadero motor es mi fascinación por los artistas que antes mencioné, es la apología a los grandes maestros a nivel estético, obviamente sin descuidar demasiado la iconografía implícita.

 

En tu Instagram vemos que te relacionas con un público más anglosajón que nacional y, en primera instancia, da la impresión que eres gringo. ¿Hay algún motivo o razón artística?

 

La verdad es que hace como 17 años que no salgo de Chile, me encantaría radicarme un tiempo afuera, sobre todo por mis hijos y ojalá mi trabajo me lo permita algún día, pero no reniego de Chile en ningún caso, aquí pese a que hay muchas cosas que uno cambiaría, uno está atado con esta geografía increíble. Cada vez que estoy en lugares en que no tengo la cordillera en frente es como que no tengo de donde afirmarme. Por otro lado, lo malo de estar en Chile es que los recursos son siempre limitados en cuanto a materiales, acceso a libros y mercado para el arte, pero no es nada con lo que uno no se las sepa arreglar a estas alturas.